viernes, 20 de noviembre de 2015

II.EL MENSAJE

Las voces se sucedían en la cabeza como un vinilo rayado que no para de dar vueltas. 
Quería callarlas a todas,gritarles que se detuvieran,pero lo cierto es que no encontraba mi voz. Eran voces distintas,algunas de mujer,otras de hombre,también de niños. Hablaban a la vez,en una confusión de palabras donde no podía entender absolutamente nada.
Después de una rato decidí no hacerles caso,pero el sonido era tan fuerte...estaba volviéndome loca. 
 Entró en la sala un hombre vestido con una pulcra bata blanca y un reluciente estetoscopio alrededor del cuello. Cuando abrió la boca cesaron mis voces. -Lylh Greene,¿es usted?
-Si,lo soy. 
-Bien,soy el doctor Bennet y vengo a informarle de que voy a darle los papeles del alta.
Podría experimentar estrés post-traumático debido a la contusión cerebral. No se asuste,como ya le hemos dicho,es una contusión leve y afortunadamente el cerebro no chocó con protuberancias óseas,así que lo único que debe hacer es tomarse unos días de descanso,controlar su presión arterial y seguir el tratamiento de sodio. En un período de dos semanas aproximadamente,deberá acudir a su médico habitual y concertar una cita con el psiquiatra. ¿Tiene alguna duda?
Después de una leve negación con la cabeza,el hombre se marchó. 
El taxi de vuelta a casa se me hizo infernal. Entrar de nuevo en un espacio tan cerrado casi me daba claustrofobia. Podría haber llamado a algún amigo mío,pero no sentía ganas de tener otra voz más haciéndome preguntas. El hospital había llamado a mi padre,puesto que es el familiar más cercano,pero de nuevo se excusó en su trabajo y lo lejos que vivía para no mostrar ni un mínimo de compasión por su hija o su ex-mujer.
Maldito sea.
La casa se veía extraña. Demasiado silenciosa. Me acerqué casi como una autómata al teléfono,que marcaba mensajes nuevos en el contestador.
El primero era de Laura,una compañera del trabajo que me preguntaba si seguía en pie la cena del próximo Jueves con Dustin y James. 
El segundo era de la funeraria. Llamaban para pedir que me encargara lo antes posible de elegir un féretro y concretar los detalles. 
El tercero comenzó con un largo silencio y un molesto ruido,como una interferencia. Parecía haber una voz o quizás una respiración tras ese ruido. Después un susurro de la voz que jamás podría olvidar salió por el altavoz. "Volveré a por ti." 
Un alarido salió de mi garganta,seguido del estruendo del teléfono cayendo al suelo. 
No es posible que haya oído eso,me decía a mi misma, ese hombre no existe. 
Cuando volví a acercarme al teléfono,varios minutos más tarde y pulse el botón para volver a escuchar el mensaje,la voz preocupada de la hermana de mi madre era lo único que se oía. 
Algo andaba mal conmigo. Muy mal. Estaba perdiendo la razón. 
Lo que más me hizo pensar que esa teoría era cierta,además de las múltiples voces en mi cabeza y de escuchar al que mi mente pretendía creer que se había llevado a mi difunta madre por medio del teléfono,fue que cada noche,en mis sueños,una oscura sombra se acomodaba justo frente a mi y por un momento,acallaba todas esas voces. Alzaba la cabeza y a través de la capucha de su larga capa negra,podía ver sus ojos escarlata escudriñar,con una actitud extraña,mi posición. Pero no era una mirada malévola. Casi la definiría como una mirada de sorpresa y...curiosidad. 
Había un momento en la noche en el que mi sueño se pausaba y me despertaba inquieta en la cama. Y sentía que alguien me observaba. 
Quizás el accidente había causado ese tipo de trastorno en mi. Quizás ahora sufría manía persecutoria,pero definitivamente,la sensación de ser espiada seguía ahí en todo momento. Definitivamente,me estaba volviendo loca.
-Dos semanas. Dudo que pueda aguantar tanto sin un psiquiatra. 
Mi voz resonaba en la habitación,que inmediatamente después se quedó en un silencio de muerte. 
 Las voces volvieron,por lo que cerré los ojos y dejé que me llevara la oscuridad...otra vez la infinita y apacible oscuridad.

martes, 17 de noviembre de 2015

I.OSCURIDAD

Desde el frío y húmedo pavimento,podía ver el coche ladeado y las infinitas abolladuras que surcaban su carrocería las que habían causado las tres vueltas de campana,así como el hecho de que estuviera surcado en fuego.
Era incapaz de moverme. Mi cuerpo estaba entumecido y no respondía a mis múltiples intentos desesperados de alejarme del accidentado vehículo. Un pensamiento recorrió mi mente y una ansiedad crepitante comenzó a inundarme. Busqué con la mirada indicios de mi copiloto,pero en esa posición era incapaz de ver nada.
Escuché las sirenas,unas cuantas voces masculinas y mi visión cambió. Alguien me movía de mi posición y lo único que podía sentir en ese momento era un infinito dolor de cabeza
-...Tiene que decirme como se llama. Señorita,mantenga la mirada en mi. Necesito saber su nombre
Ese hombre estaba diciéndome algo pero no conseguía entender las palabras. -Creo que tiene una conmoción. Tenemos que mover la cabeza con mucho cuidado.
Mi cabeza se inclinó hacia un lado gracias a las manos del hombre que hablaba.
Fue entonces cuando lo vi. Una sombra oscura,una larga capa,unas botas negras y su cara...los ojos rojos,inyectados en sangre,su cabello negro y una tez nívea,glacial. Entre sus brazos se hallaba mi madre. Él la mantuvo en ellos y antes de desaparecer entre la bruma,susurró unas palabras que oí como si lo hiciera en mi oído,a pesar de que estaba a unos 50 metros de mi.
"Volveré a por ti."
Escuché un molesto sonido en mi oído,chirriante,desgarrador que dañaba mi cabeza. Después de un segundo entendí que era mi propio quejido.

Y después,solo oscuridad...